dimecres, 29 de juliol de 2009

Hi cauràs?

Te escogerá de entre la multitud, te desarmará con sus palabras y te controlará con su presencia. A ti te encantarán su ingenio y sus planes. Te lo hará pasar bien, pero piensa que después te pasará factura. Te sonreirá y te engañará y, luego, te atemorizará con su mirada. Y cuando haya acabado contigo, y ten por seguro que lo hará, te abandonará llevándose contigo tu inocencia y tu orgullo. Te dejará más triste, pero no más sabio, y durante mucho tiempo te preguntarás qué pasó y qué hiciste mal. Y, después, si otra persona así llama a tu puerta, ¿abrirás?-

De un escrito firmado por Un psicopata en la cárcel.

Referencia: Sin conciencia, Robert D. Hare

Tret d'aquí.

dilluns, 20 de juliol de 2009

Llàgrimes de tinta



Els dibuixos dels supervivents de la bomba atòmica d'Hiroshima. Per veure'n més i alguna història, aquí i aquí.

divendres, 17 de juliol de 2009

dimecres, 15 de juliol de 2009

Com canvien les coses amb els anys...



Com que no es veu el que posa:
- ¿También estás despierto aún?
- Sí. Estaba pensando.
Es curioso... Cuando era un niño, pensaba que a los adultos nunca les preocupaba nada. Confiaba en que mis padres se ocuparían de todo y jamás se me pasó por la cabeza que no supieran qué hacer en alguna situación.
Pensaba que cuando creces, sabes qué hacer automáticamente en cualquier situación.
Creo que no habría tenido tantas ganas de ser un adulto de haber sabido que tendría que improvisar tanto.

diumenge, 12 de juliol de 2009

Quan el món es torna boig, tu també



No és el tràiler, perquè no l'he trobat, però és una de les escenes d'aquesta mini-sèrie de dos capítols dels soldats britànics que van anar a Bòsnia. Per a més informació, aquí.

divendres, 3 de juliol de 2009

Talibanisme lingüístic o incapacitat de defensar allò propi


Opinió de Libertad Digital

http://www.vilaweb.tv/?video=5734
El lingüista Joan Solà, Premi d'Honor de les Lletres Catalanes, ha intervingut aquesta tarda al parlament.
01/07/2009
20 min 33 seg

dimecres, 1 de juliol de 2009

No som d'eixe món...

Clandestinos

JUAN JOSÉ MILLÁS, EL PAÍS - 14-10-2005


Un amigo íntimo me pidió que acudiera el sábado por la noche a su casa
para mostrarme algo. Al llegar, abrió la puerta con aire de misterio y me hizo
pasar sigilosamente a su cuarto de trabajo. Mientras yo curioseaba entre sus
libros, él iba de acá para allá, ofreciéndome té, café, whisky, como si le diera
miedo entrar en materia. Tras dejar transcurrir un tiempo prudencial, le
pregunté si tenía algún problema. Respondió que no estaba seguro y a
continuación, colocando el dedo índice sobre los labios, me arrastró al
pasillo, desde donde nos dirigimos con movimientos furtivos al salón, cuya
puerta estaba entreabierta. Al asomarme, vi a su hijo, de 18 años, instalado
en el sofá, leyendo tranquilamente Madame Bovary.

De vuelta a su estudio, me miró con expresión interrogativa. "¿No te parece
alarmante?", preguntó. "¿Preferirías que leyera Ana Karenina?", pregunté a
mi vez. "Por Dios", gritó, "es sábado por la noche y tiene 18 años; debería
estar tomando cervezas con los amigos". No le dije nada, pero lo cierto es
que la imagen del joven, devorando aquella obra clásica, me había
perturbado. Quizá no fuera un psicópata, pero tampoco se podía negar que
le ocurría algo. Se empieza con rarezas de este tipo, que al principio hacen
gracia, y se acaba leyendo a Samuel Beckett. "La lectura es buena", le
tranquilicé, "en eso está de acuerdo hasta el Ministerio de Cultura". "La
lectura", respondió mi amigo, "es buena cuando tus amigos leen, como
pasaba en nuestra época. Ahora es un síntoma jodido. Si al menos le diera
por El Código Da Vinci, que no hace daño a nadie...".

Me pidió que hablara con su hijo. "Después de todo", añadió, "lo conoces
desde que era un niño y te escuchará mejor que a mí". A los pocos días, me
hice el encontradizo con el chaval y entramos en un bar. Hablamos de
literatura y me pidió algún consejo para abordar la lectura de los clásicos
latinos, que se le resistían. Le recomendé una edición bilingüe de la Eneida y
me ofrecí para que la comentáramos juntos. Pagó él y, al despedirnos, me
guiñó un ojo, diciéndome: "De todo esto, ni una palabra a mi padre, que está
muy preocupado conmigo". Así que llevamos dos semanas leyendo
clandestinamente a Virgilio. ¿Adónde vamos a llegar?